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martes, 17 de enero de 2012

El mundo internaútico es un pañuelo.

Esta mañana he recibido un mail de uno de mis hermanos diciéndome que había encontrado este blog por casualidad. La probabilidad de que esto ocurra es bastante pequeña, pero ha ocurrido.

La razón de esta "casualidad" ha sido la búsqueda de una palabra que era la protagonista de una entrada en el blog. La palabra en cuestión es "ojarapel". Esto me hace pensar que, tal vez, una forma de que alguien lea este  blog (que sólo tiene un seguidor) es crear entradas con palabras sugerentes y que tengan algo que ver con el rollo que escribo. Se admiten sugerencias, pero que no sean del tipo: "Rajoy en tanga" o  "La novia de Bono". Ante todo seriedad.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Geo ¿qué?

Hoy he salido con los niños a la calle y hemos ido "a la busca del tesoro". Dicho así suena un poco raro, pero en realidad es así. Hoy nos hemos iniciado los cuatro (Mercedes estaba trabajando) en el "Geocaching".

Este palabro, (que como toda persona con un mínimo de cultura sabe, procede de GEO: Tierra y CACHE: escondido en francés) designa una actividad bastante nueva (tan nueva como el tiempo que llevan existiendo los GPS de mano a precios asequibles), que consiste en encontrar objetos escondidos en unas coordenadas previamente publicadas en Internet. Estos objetos suelen ser cosas sin ningún valor (casi como el contenido de los huevos Kinder), ya que de lo que se trata es de pasar un buen rato con la búsqueda. Una vez encontrado el objeto u objetos, que están dentro de un contenedor que suele ser un Tupperware de los chinos, puedes cambiar algún objeto por otro tuyo, o dejarlo como está. Lo que si se pide es que firmes en el libro de registro. Es muy parecido a los cuadernos que se encuentran en la cima de algunas montañas, en los que la gente firma y escribe sus impresiones, pero en este caso distribuídos por miles a lo largo de todo el planeta, no sólo en las cumbres y sitios inaccesibles.
Geocache en túper del chino

Nosotros hemos fallado con el primero: no le hemos encontrado. Sólo nos ha faltado cavar alrededor del banco en el que el GPS marcaba que estábamos a cero metros del objetivo. Después de este fracaso, Sofía y Álvaro han  sugerido buscar otro.

Hemos ido en busca del segundo y... voilà. Allí estaba, bien escondido para quien no estuviera al tanto del Geocaching. Los chavales se han puesto muy contentos al encontrarlo. hemos cambiado dos chorradas que había dentro por otras cosas igualmente chorras, hemos firmado y lo hemos vuelto a esconder.

Lo que más me ha gustado es que Álvaro, que enseguida se aburre y empieza con la cantinela: Jo...Vámonos ya. Mejor no nos vamos más lejos... No se ha quejado absolutamente nada. A ver si consigo que con este jueguecito le cojan el gusto a andar por el campo.

Esta tarde hemos ido al chino a comprar tres tupers para hacer nuestro propio cache. Tal vez mañana lo escondamos.

Más información en: www.geocaching.com




jueves, 17 de noviembre de 2011

Nuevas rutas. Guadalix de la Sierra.

Helicópteros de las FAMET
Este fin de semana pasado he estado descubriendo nuevas rutas con la bici de montaña. He empezado en la entrada a la Dehesa de Navalvillar, al lado de la base de helicópteros del Ejército de Tierra, también conocido como FAMET (Fuerzas AeroMóviles del Ejército de Tierra). Allí sólo había un coche aparcado, probablemente de algún buscador de setas optimista. No me extrañó que no hubiera nadie, eran las 8:00 y hacía bastante fresquete. Al frente se veía el Cerro de San Pedro y todo el cielo cubierto de nubes.

Dehesa de Navalvillar
Crucé la valla para entrar a la dehesa. Está permitido pero hay que pasar por una puerta. Una cosa que me pareció extraña fue ver un cartel en el que se prohibía el paso a perros, a no ser que tuviesen una autorización. Tal vez sea porque hay algunos caballos por allí y no quieren que los perros les asusten, o puede que sea para recaudar dinero.

Una vez cruzada la valla, a muy pocos metros se pueden ver los helicópteros Chinook (creo que se llaman así) , gigantescos, con sus dos hélices. Había una indicación hacia un" pueblo del oeste abandonado". Si, es verdad, allí al lado había unos estudios de cine en los que se rodaron películas del oeste. No fui hacia allí porque no quería perder tiempo por si luego se me hacía tarde, pero iré en otra ocasión, a ver cómo está ese pueblo.

Cerca del Cerro de San Pedro.
Seguí el camino hasta llegar a un punto en el que intuía que debía seguir hacia la izquierda, pero me fui a la derecha, seguro de que al final llegaría al mismo punto, aunque recorriendo más distancia. Gran intuición la mía: después de unos cuantos kilómetros extra, llegué a dónde tenía que llegar. Desde allí seguí la Cañada de Cantalojas, que tiene dos o tres tramos con pendientes muy pronunciadas (que yo cogí cuesta abajo) hasta llegar de nuevo a la carretera.  A pesar de los cambios de ruta de última hora, mereció la pena, ahora soy un conocedor casi experto de los caminos de los alrededores del Cerro de San Pedro.

Último tramo de la Cañada de Cantalojas
Después de recorrer el tramo de la Dehesa de Navalvillar y estribaciones del Cerro de San Pedro, que me pareció un tramo bastante más bonito de lo que esperaba, llegué de nuevo a la carretera M625 (Colmenar-Guadalix de la Sierra). Desde allí fui hasta la Peña del Cerro, dónde estuve el miércoles 9 de Noviembre. Bajé por la urbanización que hay al pie del cerro y llegué hasta Soto del Real (todo esto por asfalto).


Camino Soto-Guadalix. Guadalix y el embalse al fondo.
Una vez en Soto fui por la carretera que va hacia Guadalix de la Sierra durante un pequeño tramo hasta que vi el camino que había a la izquierda de la carretera (según se va hacia Guadalix). Cogí este camino y lo seguí paralelo a la carretera hasta que tuve que pasar por fuerza por la carretera otra vez, ya que el camino desaparecía. Unos pocos metros más adelante el camino aparecía de nuevo. Aquí empezaba el tramo más bonito de todo el recorrido hasta Guadalix de la Sierra. Este camino está en muy buen estado excepto en unos pequeños tramos en que está un poco peor, pero aún así se puede ir en bici sin problemas. Es bastante llano, y desde la mitad es cuesta abajo hasta Guadalix y discurre entre fincas de reses bravas (por supuesto con el muro adecuado). Mientras rodaba "despegó" delante de mi un pájaro muy grande (me imagino que sería un águila o algún animal similar) que estaba posado encima de la valla de piedra que rodeaba el camino. 

Una vez en Guadalix, tenía la intención de coger un camino hasta Navalafuente. Empecé a recorrerlo, pero había que vadear un río. Me planteé cruzarlo en bici, pero ante la posibilidad de que la bici se quedase atrancada dentro, caerme y empaparme, decidí abandonar el camino. Así que volví sobre mis pasos hasta la carretera y por ella fui hasta Miraflores. Apenas recordaba esa carretera, debía ser la segunda vez en mi vida que iba por ella, y la primera que la subía. Es cuesta arriba, pero no es comparable a un puerto, ya que es bastante más suave.

Al llegar al cruce de esta carretera con la que va desde Miraflores a Soto, cambié de rumbo hacia Soto. Bajada hasta la pista de karts a la salida de Soto del Real, en dónde tomé el camino que me llevaría de nuevo hasta el FAMET. Es un camino que poco a poco va subiendo, pero de forma suave, pasando por detrás de la cárcel de Soto. Al final del camino estaba la carretera de Colmenar a Guadalix. Un kilómetro por asfalto, y de nuevo en el FAMET. Misión cumplida: ya tengo nuevos caminos por los que rodar.

El recorrido en:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2213001




miércoles, 9 de noviembre de 2011

La Peña del Cerro y la Ermita de los Remedios

Mi bici. Con 30 años que tiene y todavía tan joven...

La Peña del Cerro
Hoy he salido con la bici de carretera para estrenar los pedales SPD que le he puesto. Después de probarlos en la bici de montaña, y ver que salen con facilidad, pensé que por qué me iba a jugar la vida con los Look. Así que los he cambiado.

Tenía pensado ir hasta Guadalix de la Sierra, pero cuando he llegado hasta el km. 7,5 aproximadamente, en el que hay una caseta de peones camineros abandonada, me he parado a comer algo y entre el frío que hacía y que no me acordaba si desde Guadalix hasta Soto había mucha cuesta o no, he decidido darme la vuelta.
Vista desde la Peña del Cerro
Vista desde la Peña del Cerro

Ya de vuelta hacia Colmenar he cogido una carreterita que salía a la derecha y que lleva a una urbanización, y a la Peña del Cerro . Lo de la Peña del Cerro no lo sabía entonces, lo he sabido ahora al mirarlo en los mapas. El caso es que la Peña esa está a menos de un kilómetro desde el comienzo de esa carretera que yo llamaría rural. Desde allí hay muy buenas vistas. Es una pena que hoy estuviera el día nublado. Se ve la cárcel de Soto, el embalse de Santillana, Manzanares el Real, Soto, Miraflores, la torre de la iglesia de Guadalix y el puente para el tren de alta velocidad. He sacado unas fotitos, y he continuado el camino de vuelta.

Ermita de los Remedios
A unos dos kilómetros antes de llegar a la carretera de Colmenar está la Ermita de los Remedios. En ella se rodó la boda del Cid y doña Jimena en la película de "El Cid", con Charlton Heston y Sofía Loren. La película es del 1961 y por lo que he visto en los carteles explicativos de la ermita, ésta se acondicionó en el 1970, por lo que de la apariencia exterior sólo queda el pórtico. Al lado de la Ermita hay una necróplis visigoda en la que se pueden ver las tumbas de hace un montón de años. Merece la pena visitar la ermita y los aledaños.

En este enlace podéis leer curiosidades sobre el rodaje de El Cid en Colmenar: http://www.elpais.com/articulo/madrid/ermita/quiso/ser/plato/elpepiespmad/20110206elpmad_8/Tes

Necrópolis visigoda
Necrópolis visigoda
Después de esta visita, ya sólo me quedaba llegar a casa y estar calentito. Así que he vuelto por dónde he venido, y fin de la etapa.

Las coordenadas están en:

martes, 18 de octubre de 2011

25 segundos


No, no es el título de ningún nuevo programa de debates. Me refiero exactamente a 25 segundos de tiempo, cronometrados por mi...

Ayer lunes nos cambiamos de oficina. Todo era nuevo, diferente, fastidioso, y algunas cosas mejor que antes, todo hay que decirlo. Los vasos para la máquina del café no aparecían, algunos puestos de trabajo no eran del agrado de sus dueños, unos se quejaban de calor y otros de frío, otros no tenían conexión de red...Bueno, el caso es que nunca llueve a gusto de todos.

Había una cosa que pensábamos que sería igual que en las otras oficinas: el momento de responder a la llamada de la naturaleza. Ese momento en el que uno se sienta y expulsa toda la inmundicia que lleva dentro. No me refiero a cabrearse con nadie... me refiero a cagar. 

Y es que los nuevos "excusados" tienen una característica que los hace únicos y fastidiosos. No es que estén sucios. No, están como una patena. No es que haya que sujetar la puerta mientras estás dentro porque el cerrojo no funciona. No, el cerrojo es de lo mejor que he visto en lugares semejantes. Tampoco es el olor. Realmente son "inodoros" de verdad. Lo que les convierte en un lugar estresante es el tiempo de iluminación.

Entro al excusado, enciendo la luz y cierro la puerta. Me desabrocho el cinturón y empiezo a bajarme los pantalones, y de repente....¡se apaga la luz! Bien... no pasa nada, como recuerdo dónde está el interruptor, lo pulso de nuevo con la esperanza de que esta vez la iluminación dure un poco más. ¡Pues no! 25 segundos después (cronometrados por mí) la luz se vuelve a apagar. La situación es digna de una cámara oculta: coges papel a toda prisa antes de que se apague la luz, te limpias el ojete y otra vez se apaga; vuelves al ataque y esta vez el apagón te pilla en la tarea de limpieza....

Ayer fue de risa...si no encendí la luz 30 veces, no lo hice ninguna. Hoy he decidido actuar como si fuera ciego, y he procedido a la limpieza del esfínter anal a oscuras, para lo cual he aprovechado el segundo intervalo de 25 segundos para coger un trozo generoso de papel. Después lo he ido fraccionando y utilizando cada trozo para el menester para el que fue diseñado. Para esta tarea no he necesitado iluminación. Después, cuando el sentido del tacto a través del papel ya me ha dicho que aquello estaba casi reluciente, he encendido la luz y lo he comprobado empíricamente con otro trozo de papel. Posteriormente he vuelto a encender la luz (que se había apagado), me he subido los pantalones y he salido. Misión cumplida.

Después de este episodio, al llegar a mi sitio me he encontrado un mail en el que se solicitaba a los empleados que dijésemos que defectos encontrábamos en las nuevas oficinas. He sondeado a mis compañeros para ver si ellos también habían sufrido las consecuencias del viaje en el "váter del tiempo" y me han dicho que sí, que era inadmisible, que no daba tiempo a nada, que te meabas fuera... En fin, que he respondido al mail solicitando que, por favor, aumenten el tiempo de luz para poder estar en paz y en comunión con la naturaleza de una forma sosegada.

Espero que me hagan caso.

martes, 11 de octubre de 2011

CONDUCTOR

Salí de la oficina y me dirigí al ascensor para ir al garaje en el sótano. Se abrió la puerta y apareció apoyando un hombro en una de las paredes, al otro lado del ascensor una chica aparentaba indiferencia. Entré y procuré no mirarle por si se sentía molesto. Llevaba unas llaves en la mano. Por un momento pensé que iría al garaje, pero deseché la idea: no tenía sentido...

El ascensor paró en el bajo y la chica salió musitando un "hasta luego", pero él no bajó. Pensé que iría al sótano para salir a la calle desde allí. Las llaves no pueden ser de un coche, pensé...

Llegamos al sótano y salió del ascensor encaminándose al garaje. Giró su mano y abrió la puerta, que sujetó amablemente para que yo pasase. Ya estábamos en el garaje y vi, sorprendido, que se dirigía a un deportivo. Si, las llaves eran de un coche...

Abrió la puerta del coche y tuve la tentación de mirar cómo era por dentro por curiosidad, pero no lo hice. No quise que se sintiese como un bicho raro.

Mientras yo subía a mi coche, él arrancó el suyo y entonces, ya seguro de que no me veía, me fijé con atención y pude ver como conducía su coche con un sólo brazo. Nunca antes había visto a un manco conduciendo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Por los puertos de La Morcuera y Canencia.

9 de Octubre de 2011. 
Soto del Real - Pto. Morcuera - Pto. Canencia - Miraflores - Soto del Real

Hoy he cargado la bici en el coche y me he ido a Soto del Real. He subido hasta la gasolinera que hay camino de Miraflores y he aparcado enfrente, donde comienza el camino hacia la Finca Jacaranda, y hacia el Pto.de la Morcuera. No pensaba que hiciese tanto frío, menos mal que iba con mi "Damart Thermolactyl", que si no me tendría que haber vuelto a Madrid totalmente fracasado, sin haber dado ni una pedalada. Cuando he bajado del coche a las 8:00 había una temperatura de 6 grados.


He comenzado a pedalear con la sensación extraña de empezar a subir a un puerto nada más montar en la bici. Siempre que he subido a La Morcuera llevaba ya en las piernas unos 25 o 30 Km. La verdad es que es bastante más cómodo y no llego a Madrid hecho unos zorros.

Conforme iba pedaleando se me ha ido pasando el frío, que ha pasado a ser "fresquito". He visto un cervatillo en la subida al puerto de la Morcuera. Me miraba totalmente quieto, y cuando he sacado la cámara de fotos, se ha ido.

Como iba más descansado que la vez anterior que subí por este camino, me he fijado más en el entorno y me he dado cuenta de que hay un camino que va paralelo por debajo de la pista forestal, en el que hay unos cuantos grupos de colmenas. La próxima vez tengo que ir por allí para verlo más de cerca.

Los arroyos que bajan por la montaña sólo tenían un hilito de agua, pero el embalse de Miraflores estaba lleno hasta arriba. Hoy no me ha hecho falta tanta agua como en otras ocasiones, será por haber hecho menos kilómetros y por el fresquito que hacía.
El embalse de Miraflores.
Llegando ya al final de la pista forestal, es decir, a la carretera del Pto. de La Morcuera me he encontrado al primer ciclista. Debo ser de los más madrugadores. Dos kilómetros después, en el puerto, había un autocar del que se han bajado un montón de excursionistas que me han animado en los últimos metros. Una vez arriba   me he dejado caer hasta el comienzo de la pista forestal que me llevaría hasta el puerto de Canencia.

Ha sido la primera vez que hago en bici esta pista. Es bastante cómoda, sólo tiene al principio unas cuestecitas que comparadas con las anteriores son de risa. Después de acabar con estas cuestas, el camino se hacía horizontal y cuesta abajo. Nada más atravesar una valla, he visto unos cuantos cazadores apostados en una loma que, según decían unos carteles era la "loma del Noruego". He pensado que tal vez mi presencia les molestase pero bueno, tengo tanto derecho como ellos a estar allí... Una señora iba andando a buen paso, de vez en cuando ponía su bastón en horizontal y seguía caminando mientras ejercitaba los brazos.

Desde la pista Pto. Morcuera - Pto. Canencia. El embalse de Pinilla al fondo.
Otra vista desde la pista.
En esta primera mitad del camino hacia el Pto. de Canencia, se podía ver otra pista forestal que discurría mucho más abajo. En otra ocasión tengo que encontrar la forma de llegar hasta allí. Más adelante me he llevado la grata sorpresa de encontrarme dos fuentes. Lo que no sé es si en los meses de verano, que es cuando más se necesitan, estarán secas.

Fuente en el camino.


Otra fuente.

Continúo por la pista y llego hasta el puerto de Canencia. Ya había unos cuantos coches de excursionistas, algunos de los cuales (los excursionistas) se habían cruzado conmigo en el camino. Desde allí, bajada por carretera hasta Miraflores. Hacía años que no pasaba en bici por allí y me ha sorprendido el asfalto nuevo. Antes estaba bastante deteriorado.

Nada más dejar Miraflores atrás me he acordado de un sitio muy bonito que hay a la entrada del pueblo:" La Gruta de Begoña" es un santuario al aire libre muy bonito y que poca gente conoce. Está situado en un cortado desde el que se ve el río Miraflores encajonado entre las rocas. 

La subida en bici hasta allí desde la carretera es corta (400 metros) pero empinada. Merece la pena subir hasta allí. Antes de la entrada hay un pasillo al aire libre con una alfombra verde. He llegado hasta la puerta desmontado de la bici, y el jardinero que había me ha dicho muy amable que la próxima vez, por favor, deje la bici al comienzo de la alfombra, porque el otro día entró uno montado y dejó dos marcas de las ruedas al frenar.
Poco antes de entrar en Miraflores, viniendo desde Soto. En este punto hay que coger el camino empedrado de la izquierda y seguir las indicaciones.

Entrada a la Gruta de Begoña.

La capilla al aire libre.

Otra foto de la Gruta de Begoña.

Vista desde la Gruta de Begoña.

Después de la visita turística, bajada hasta el lugar de partida y vuelta a casita.

El mapa de la ruta en: