lunes, 26 de marzo de 2012

Lenticelas

Lenticelas
 

Hoy mientras íba en el coche con los niños camino del cole, Álvaro ha hecho una pregunta interesante:

- Papá, si los árboles respiran por las hojas, cuando se les caen ¿dejan de respirar?

La pregunta es interesante. Le he respondido que no sabía, pero que lo miraría. Lo he buscado y la respuesta es que los árboles caducifolios tienen en su tronco y ramas lo que se llama "lenticelas", que son unas pequeñas protuberancias por las que hacen el intercambio de oxígeno y CO2.

Hoy he aprendido algo nuevo gracias a la curiosidad infantil.

domingo, 18 de marzo de 2012

A pedalear desde el Pontón de la Oliva.

Hoy dia 18 de Marzo de 2012 he salido a pedalear. Tenia ganas de recorrer un camino nuevo. Mis ganas han quedado satisfechas, aunque ahora estoy un poco tocado de las piernas. Pensaba que iba a ser más suave, pero al final he empezado a notar los kilómetros de subida.

He dejado el coche en un parking que hay muy cerca de la presa del Pontón de la Oliva. Para los que no lo sepáis, esta presa fue una de las primeras que se construyeron para traer agua a Madrid, en la época de Isabel II. O sea que se puede decir que fue el inicio del Canal de Isabel II (CYII).
Nada más empezar me he encontrado con un kilómetro y medio de subida por asfalto, que maldita la gracia que me ha hecho. Aunque sabía que la ruta empezaba subiendo, no me esperaba que fuera tan empinado. Después de esto empezaba un camino cuesta abajo que desembocaba en un valle muy bonito y totalmente llano con vacas circulando libremente. No he sacado fotos porque me daba pereza parar. Ahora me arrepiento, porque sin duda es el tramo más bonito del recorrido.
Presa de la Parra

El otro puente con el desprendimiento.
El tramo llano se acaba al llegar a la presa de la Parra. Hay que cruzar al otro lado del río por un puente estrecho por el que es mejor ir andando. 

Después hay otro puente más pequeño y antiguo, antes del cual hay un  montón de piedras desprendidas que dificultan el paso. Hay un paso muy estrecho por el que yo he pasado primero la bici y luego he pasado yo. Lo mejor es pasar por encima de las piedras, ya que si haces lo mismo que yo, tienes muchas papeletas para que se te caiga la bici, y detrás vayas tú.

Después pasamos por un caminito muy estrecho y muy corto que nos lleva hasta la senda del Genaro. Es un camino que sube y sube dejando el río abajo.  No me ha parecido muy cansado, tal vez porque llevaba pocos kilómetros, pero la subida era constante.

En la cima. El punto más alto del recorrido. (1)


Después de la Senda del Genaro ha llegado, sin duda, la peor parte: una subida casi constante que en los últimos 6 kilómetros ascendía casi 400 metros. He estado constantemente mirando el GPS para ver cuanto faltaba para que acabase esa tortura de subida. Y al final, después de 20 km. desde que salí, llegué a la cima. Fin del primer tramo. Lo más duro estaba conseguido. Me he parado un ratito y he sacado dos fotos.  Ya sólo faltaban 27 km.
En la cima. El punto más alto del recorrido. (2)
Comienzo el descenso del tramo 2. Los casi 10 km. siguientes son cuesta abajo por un camino con grava en el que, en caso de tener que frenar de repente, el derrape es seguro y la caída probable. Como soy un cagao para las bajadas, le he dado al freno y he aprovechado la tranquilidad del camino y la cuesta abajo para descansar mientras la gravedad terrestre me hacía el trabajo. En la foto etiquetada con un (2) se puede ver al fondo parte del camino de este segundo tramo.

He llegado al final de este segundo tramo con la sensación que queda después de que se acaban los bombones que te gustan y sólo quedan los peores. Ahora comenzaba el tercer tramo, que ya no iba a ser una cuesta abajo constante.

Pensaba que el tercer tramo, los 19 km. finales iban a ser un paseito, pero no ha sido así. Entre que ya estaba un poco tocado por la subida inicial, y que esta última parte ha sido una sucesión de toboganes para arriba y para abajo,he acabado hecho papilla. Me he parado a comer dos barritas de chocolate y cereales para prevenir un "pajarón" cuando me faltaban sólo 10 km. Sólo 10 km., pero se me han hecho eternos. 

Alpedrete de la Sierra.
He pasado al lado de un pueblo llamado Alpedrete de la Sierra. Me he acordado del Alpedrete de la sierra de Guadarrama, dónde íbamos con mi padre cuando éramos más jóvenes (todavía) y parábamos en un pequeño estanque que creo que ya no existe.

La presa del Pontón de la Oliva.
A 1 km. de la llegada me he parado ha sacar unas fotos a la presa del Pontón de la Oliva y aledaños. Había mucha gente haciendo escalada por algunas de las paredes cercanas a la presa, otros subían hasta arriba de la presa. yo me he quedado con ganas, pero ya era tarde y me tenía que volver a Madrid, donde me esperaba un suculento pollo asado.

Al final, después de casi 48 km. desde el comienzo, he llegado de nuevo al parking y me sentado en el coche tan agustito. ¡Que bien se está sentado sin pedalear!

Uno de los aliviaderos.
Vista frontal de la presa

Otra de las salidas del agua.



domingo, 4 de marzo de 2012

Por Valdelatas 4-3-2012

Álvaro en el puente de madera que cruza el riachuelo. 
Hoy Alvarito y yo nos hemos ido a dar una vuelta por el pinar de Valdelatas. Después de andar un rato hemos llegado hasta un club de tiro que hay en uno de los lados del pinar, hemos cruzado la canalización del CYII y hemos llegado a un sitio muy curioso que, si no fuera porque el agua del río está contaminada, sería un sitio muy bonito. 

Esta es la otra escalera.
Hay unas escaleras que bajan desde los dos lados del río, y se cruza por un puente de madera. Como he dicho antes, si no fuera porque el agua no está muy limpia que digamos, parecería un sitio de cuento de hadas o de brujas...

Nos hemos aventurado a pasar por la orilla del riachuelo, que estaba en cuesta, y hemos escondido un caché para que vayan a buscarlo. Espero que no se caigan al agua...

Más adelante nos hemos encontrado con unos troncos huecos enormes. Estarían podridos por dentro y los han cortado.

Álvaro al lado del tronco hueco.
Después hemos vuelto hasta donde habíamos dejado el coche, pero antes nos hemos asomado por el agujero que había en la reja de una de las casetas que hay a lo largo de la conducción del CYII y hemos fotografiado el interior. Siempre he tenido curiosidad por sabér qué hay ahí dentro.

Como podéis ver en la fotografía, hay unas esclusas para el paso del agua. Hay tres, aunque una no se veía por estar debajo del enrejado. Lo que me ha sorprendido es que no hubiera agua en su interior. 
Esclusas de la caseta del CYII.
De vuelta a casa.

Los mecanismos  parecían estar en buen estado, así que probablemente sí pase el agua por allí, pero no hoy.

Después ya sólo nos quedaba llegar hasta el coche. Álvaro decía que estaba cansado (pero no aburrido, menos mal). El recorrido está en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2559400