martes, 30 de abril de 2013

Expresiones manoseadas y paletismo oral y escrito

Estoy harto de oir a los políticos, presentadores de televisión, locutores de radio, y personajillos de medio pelo emplear expresiones totalmente absurdas que se han puesto de moda y que me chirrían en los oídos. Seguramente al principio alguien usó estas expresiones de forma original y novedosa, de forma que sonasen bien, pero su constante uso en cualquier situación las hace pesadas y hacen que el que las usa quede, en muchas ocasiones como un papanatas.

En los puestos de cabeza tenemos:

Las líneas rojas. ¿Por qué rojas y no amarillas? Ya está bien de: "El gobierno ha traspasado la línea roja de la corrupción", o  "Se han sobrepasado todas las líneas rojas de lo que el contribuyente puede soportar". ¿No sería mejor utilizar en vez de estas coloridas líneas la palabra "límite" que existe hace mucho tiempo?

Las hojas de ruta. No se sabe bien por qué, hace varios años se sustituyeron las palabras "plan" o "programa" por las malditas hojas. Ahora todo son hojas de ruta: "La hoja de ruta del gobierno contra la crisis", "La hoja de ruta del Real Madrid para ganar la liga".

El minuto uno. Si, ahora parece que para referirse al comienzo de algo, el que nos lo cuenta tiene un cronómetro en la mano. Me parece bien para contar un partido de fútbol, pero decir que "desde el minuto uno los manifestantes cortaron la calle", me parece bastante ridículo.

La tolerancia cero. Vamos a ver: de siempre se ha llamado "intolerancia". A mí no me parece que suene mal decir que hay que ser intolerante con la violencia, o con el racismo, o con cualquier cosa negativa. La intolerancia no tiene por qué ser siempre negativa. Pero claro, está mal visto ser un "intolerante", aunque sea para evitar cosas malas. Es mejor ser un "tolerante cero".

Y quien no se ha fijado en la obsesión por evitar utilizar el verbo "hacer". No sé por qué a mucha gente le parece feo decir, por ejemplo, "he hecho un pastel", y dicen "he realizado un pastel". A mi me parece que suena fatal, pero de verdad que he oído muchas veces expresiones similares a presentadores de la tele, o a entrevistados. Parece que, como el verbo hacer se utiliza mucho, es paleto utilizarlo.

Y para terminar, no sé si os habréis fijado, pero en la prensa escrita, ya sea digital o en papel, la confusión entre "por qué" y "porque" es enorme. Tambien entre "si no" y "sino", y la eliminación del "de que", cuando casi siempre está bien dicho ("le informaron de que había aprobado" lo cambian por "le informaron que había aprobado", y se quedan tan panchos).

En fin, que estamos rodeados de ignorantes que, para intentar aparentar lo que no son, se visten con los ropajes de una cultura falsa. Y al final, como en el cuento de El Traje del Emperador, van en pelotas.

viernes, 26 de abril de 2013

El Cerro del Telégrafo de Moralzarzal.


El Domingo pasado estuve en Cabeza Mediana, también conocida como Monterredondo o Cerro del Telégrafo. Sólo había estado allí una sola vez, y fue hace un montón de años. Entonces estaba en ruinas. Al cabo de unos cuantos años fue restaurado.
Ruinas del Telégrafo hace varios años.
Telégrafo restaurado.


Recuerdo que entonces me preguntaba: ¿por qué le llaman Cerro del Telégrafo? En aquella época (años 80), al no existir internet no había forma de informarse sobre este tipo de curiosidades. Sólo podías ir a las bibliotecas, y una vez allí ¿qué buscabas? ¿cómo encontrar información sobre algo que considerabas una rareza, y que no sabías como catalogar?

Han tenido que pasar unos cuantos años para saber por qué se le llama Cerro del Telégrafo, y la razón es esta:
El telégrafo óptico existió desde finales del siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, en que se inventó el telégrafo eléctrico. Fue Claude Chappe, un francés, al que se le adjudica la paternidad del invento, el que estableció la primera línea de telegrafía óptica en 1792. El español José María Mathé lo perfeccionó y lo hizo mucho más eficiente.

El telégrafo óptico en España terminó de implantarse a mediados del siglo XIX, justo cuando empezaba a utilizarse el telégrafo eléctrico. La razón de que en España se utilizase el telégrafo óptico en vez del más novedoso telégrafo eléctrico fue debido a razones sociales. En España el bandolerismo y la delincuencia en general hacían inviable el tendido de líneas de telégrafo eléctrico, ya que serían cortadas rápidamente para evitar la comunicación. Así que se optó por el otro método más anticuado, pero que ofrecía mayor seguridad. Ya que no había elementos físicos que cortar al tratarse de señales que se visualizaban entre las torres de telégrafo, las únicas forma de evitar la transmisión eran bloquear la línea de visión (cosa imposible, al estar las torres situadas en lugares elevados), o bien tomar la torre desde dónde se recibían y enviaban las señales.

Para evitar que la torre fuera tomada por bandidos, o facciones contrarias al gobierno, cada torre se construyó como un fortín. La entrada estaba a más de dos metros del suelo, y se accedía a ella por una escalera que podía elevarse para que los torreros quedaran protegidos en el interior. También tenían un arsenal de armas para hacer frente a posibles ataques, y las paredes de la torre eran de un espesor considerable.

Pero ¿qué señales se enviaban? ¿que apariencia tenían?

Los telégrafos ópticos en España constaban de dos planos con unas líneas horizontales. Entre ambos planos había un cilindro que se desplazaba arriba y abajo formando diferentes imágenes al situarse entre medias de unas líneas horizontales u otras. También había una esfera que podía subir o bajar. La combinación de estos elementos hacía posible que, mediante un catalejo, el operario de la torre vecina observase la imagen y decodificara su significado. Al tratarse de mensajes oficiales, todos ellos iban cifrados, y los operarios de las torres sólo se limitaban a recibir los códigos y reenviarlos a la siguiente torre, por lo que el secreto quedaba garantizado.

Los planos que he mencionado antes debían estar lo más paralelos posible entre las torres para que la visualización fuera óptima. En el caso de Cabeza Mediana el telégrafo tenía dos planos perpendiculares (ahora, al estar reconstruido también los tiene, como puede verse en la foto del Telégrafo reconstruido). La razón de ello es que esta torre era el punto en el que confluían dos líneas: la que iba desde Madrid a Castilla (desde Cabeza Mediana, la siguiente torre estaba en el Puerto de los Leones) y desde Madrid a La Granja de San Ildefonso (desde Cabeza Mediana, la siguiente torre estaba en Navacerrada, dónde también hay un Cerro del Telégrafo).

Así que si vais al Cerro del Telégrafo ya sabéis un poco de su historia.

Podéis leer más en profundidad sobre el tema en:


y si queréis un paseito en bici por Cabeza Mediana, aquí pongo la ruta que hice, por si os interesa.