martes, 5 de agosto de 2014

La Pedriza. Choza Kindelán, Refugio Giner de los Ríos y el Tolmo

3 de Agosto de 2014.

Dejo el coche aparcado en una zona de parking en batería, en la misma calle. Si sigues más adelante por la calle, no podrás aparcar sino hasta llegar al final, donde hay unos restaurantes. Si vas pronto no tiene por qué haber problemas, pero a partir de las 11 en adelante, aparcar puede ser complicado.

Remonto el río por un camino por la margen izquierda. Me encuentro casi nada más empezar con un remanso que creo que fue en el que estuve con mis hermanos y unos amigos hace más de 30 años y en el que nos intoxicamos todos por beber agua de una fuente, y estuvimos dos días con cagalera. 

Sigo el curso del río y me encuentro con muchos sitios perfectos para darse un baño. No pensaba que esta parte del río fuese tan bonita. Es incluso mejor que la parte superior del río.

(1) Rio Manzanares a su paso por la garganta de la Camorza
(2) Rio Manzanares a su paso por la garganta de la Camorza

(3) Camino por la garganta de la Camorza
Es pronto, y apenas me encuentro con nadie. Al entrar en la parte de la Pedriza más interior, saliendo de la garganta de la Camorza(cerca del parking interior de la Pedriza) nos encontramos con un bar al lado del río. Al lado del bar hay un puente que cruzaremos a la vuelta desde el otro lado.

Seguimos caminando al lado del río y unos 500 metros más adelante cruzamos un arroyo que desemboca en el Manzanares (arroyo de la Dehesilla) por un puente de madera. Más adelante dejamos a nuestra derecha un lugar denominado "Los Barracones", que, como su nombre indica consiste en unos barracones que supongo que se utilizarán para algo. Justo donde la valla de Los Barracones dobla hacia la derecha, hay un cruce de caminos. Seguimos uno muy ancho indicado como "la Autopista". El nombre está muy bien puesto. Es un camino ancho y muy cómodo que remonta el arroyo de la Dehesilla por la margen derecha. Estoy atento al GPS porque siguiendo por este camino hay que desviarse a la izquierda unos metros para llegar a la Choza Kindelán. Al llegar al punto concreto se intuye una senda que sube por la ladera. La senda es un poco confusa y me desvío un poco. 

No veo ninguna choza. Vuelvo a mirar el GPS y me indica que estoy al lado. Me subo a una roca y allí está: justo al otro lado de la roca a la que me he subido. La casita tiene como techo una gran roca que sobresale y a la que le han puesto una pared de rocas muy bien puestas con su apertura a modo de ventana y su apertura para entrar. Ni la ventana ni la puerta tienen cerramientos, sólo una especie de mantas para evitar que pase el frío. La choza está limpia, hay unos vasitos de plástico en su envase, sin usar, y unas pocas velas. El suelo tiene unas lonas plastificadas para poder tumbarse con un saco de dormir, y hay restos de un pequeño fuego. A la entrada de la choza hay una sillita de metal de las que había en las terrazas de la casa de campo hace años.
(4) Choza Kindelán
Me sorprendió lo bien conservado y lo limpio que estaba. Se podría dormir allí sin problemas en cualquier momento. Se nota que este es uno de los lugares desconocidos por la gente guarra y sin conciencia que ensucia todo lo que toca.

Bajé de la Choza Kindelán y continué por el camino remontando el arroyo. Quería ver también la Charca Kindelán que por las fotos que había visto debía de ser un sitio muy bonito. No sé si yo tenía las coordenadas mal, o que el arroyo llevaba poca agua por allí, pero el caso es que no vi nada que se pareciese ni remotamente a las fotos bucólicas que había visto. Retomé el camino y seguí adelante.

Continuando poco más de 1 km. por el camino llegamos a un sitio que al parecer se llama el "Llano de la Peluca" por lo que he visto en los mapas. Allí hay un puente que cruza el arroyo y desde allí puede verse a tiro de piedra el refugio Giner de los Ríos. En este punto pregunté a un señor que iba con su nieta si quedaba muy lejos el Tolmo. Me dijo que estaba muy cerca, así que cogí el sendero que me llevaría hasta allí.
(5) El Tolmo
(6) El Tolmo desde otra perspectiva
(7) Vista desde el Tolmo
Había visto rocas grandes, incluso más grandes que el Tolmo, pero esa piedra enorme allí, en medio, sin otras rocas, te plantea la pregunta de cómo llegó hasta allí. Me imagino que sería consecuencia de un desprendimiento hace miles de años. Me hubiera gustado ver esa mole rodando ladera a bajo hasta llegar donde está ahora. Eché un vistazo a la roca y al entorno, saqué unas fotos y comencé el viaje de vuelta. Para que fuera más entretenido decidí volver siguiendo el cauce del arroyo por el otro lado.

Me acerqué al refugio Giner de los Ríos y vi que estaba cerrado a cal y canto. Me imagino que en invierno lo abrirán, porque si ahora en verano estuviera abierto seguro que enseguida lo llenaba la gente de mierda. Me acerqué a la senda que descendía siguiendo el río, esta vez por la margen izquierda. Creo que no cogí el camino bueno, porque en varios sitios se perdía la senda. Al final la senda se marcaba claramente con un suelo con muchas piedras, en ocasiones con suelo bastante irregular, pero en general cómoda. Se podían ver algunas pozas perfectas para el baño, algunas incluso con "ducha".

(8) Pequeña poza con "ducha" en el arroyo de la Dehesilla
Al llegar al puente por el que ya había pasado anteriormente, volví a cruzarlo y me dirigí hacia el aparcamiento de Canto Cochino. Desde el parking seguí el camino al lado del río hasta llegar al puente que está al lado del bar y continué por el mismo camino que hice a la ida. Ahora el río Manzanadres estaba lleno de gente que había ido a pasar el día. Me crucé con una familia que me sorprendió: según me acercaba a ellos se oía más una música que debía ser reggeton o como se llame. Al pasar junto al padre, me di cuenta de que la música salía de dentro de su mochila. No pude más que pensar que cómo se puede ser tan imbécil de ir al campo y llevarse el ruido puesto.

Continué hasta El Tranco. Allí ya había tantos coches que no cabía ni uno más. Como hasta el Tranco llegan las calles de Manzanares, en vez de volver al lado del río por el camino que ya había recorrido, fui por la calle porque me apetecía llegar cuanto antes a casa.

En resumen: excursión sencilla y con muy poco desnivel y bonitos parajes.

Podéis ver la ruta y descargarla para GPS en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7457212



domingo, 18 de mayo de 2014

Las Cárcavas de Alpedrete de la Sierra

15 de Mayo de 2014.


Hoy hemos hecho mi hermana y yo una pequeña excursión a las Cárcavas de Alpedrete de la Sierra y alrededores. Hemos dejado el coche en el parking que hay muy cerca del Pontón de la Oliva y hemos empezado el paseo.

Primero hemos subido a la presa, que se construyó en 1851 y que posteriormente se dejó de utilizar porque había filtraciones de agua. A las 9:30 ya empezaban a llegar los escaladores a las paredes de roca que bordean la presa. Algunos estaban ya en plena acción colgados de la pared.

Nos hemos puesto en camino hacia las Cárcavas. Nuestro destino no era el interior, sino el exterior, así que hemos subido hasta el borde y lo hemos rodeado. Las vistas eran muy buenas.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cárcavas
Había torres de roca arenisca y pasillos entre ellas. Era un paisaje totalmente diferente a los que estamos acostumbrados. Rodeando el “hoyo” donde están las cárcavas había montones de jaras en flor y otras flores de las que no me acuerdo del nombre. La subida hasta el borde superior de las Cárcavas se puede hacer sin problemas, aunque es empinado. No es recomendable ir en los meses de verano, porque no hay sombras.

En el enlace siguiente tenéis un pequeño vídeo de las cárcavas:
https://www.youtube.com/watch?v=hoq3ejaXtMY
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cárcavas
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Jaras
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Torre en las Cárcavas
Una vez hechas las fotos de rigor, proseguimos el camino que nos lleva hasta Alpedrete de la Sierra. Un camino ancho y sin dificultad, bastante horizontal, y rodeado de jaras y las otras flores de las que no recuerdo el nombre.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Camino a Alpedrete de la Sierra.
Después de una subida muy corta, aparece ante nosotros un pueblo como los de antes. Lo primero que aparece son unas casas muy viejas y abandonadas, pero según avanzas unos metros aparece el pueblo habitado.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Alpedrete de la Sierra.
Bajamos directamente al pueblo por un sendero en vez de seguir la carreterita que también lleva a él y nos encontramos con una serie de cuevas abandonadas, dispuestas en fila y cada una con una puerta, muchas de las cuales estaban rotas.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cuevas/bodegas abandonadas en Alpedrete de la Sierra.
Dentro de algunas de las cuevas todavía había unas tinajas muy grandes vacías. En otras ya se habían encargado algunos indeseables de llenarlas de basura (sillones viejos, colchones rotos, etc…). Exteriormente era una imagen muy pintoresca. Nos encontramos con un lugareño que nos estuvo contando que las cuevas (bodegas) llevan allí desde siempre. Tal vez desde hace 200 o más años. Vistas así, en fila parecen casas de hobbits.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cuevas/bodegas. Hobbiton.
Seguimos nuestro camino por una pista forestal en muy buen estado que pasaba al lado de la iglesia y cementerio del pueblo, y luego se adentraba en el monte.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Ermita y cementario de Alpedrete de la Sierra
Al llegar a un punto determinado abandonamos la pista y cogimos una senda por la ladera de la montaña. Por el camino se cruzó un lagarto de medio metro que saltó de un lado al otro del camino y desapareció. También hizo su aparición un sapo que debía de venir del río que había más abajo. Un par de águilas sobrevolaban el valle al fondo. Nosotros seguíamos andando con tranquilidad y de forma relajada, ya que el camino seguía siendo bastante llano.
El tramo final de la senda era más empinado, y llevaba  a la pista forestal que unos pocos kilómetros más tarde nos dejaría de nuevo en el Pontón de la Oliva.


Al poco tiempo de tomar esta pista, a la derecha hay dos torres de roca entre las cuales se ve abajo el río. El paisaje es de postal.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
El río Lozoya entre dos rocas.
Continuamos por la pista hasta llegar a la presa del Pontón de la Oliva. Allí nos remojamos los pies en el agua y luego cogimos el coche de vuelta hacia Madrid.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Casi hemos llegado al final. Nos refrescamos los pies al pie del Pontón de laOliva.
Podéis ver la ruta y descargarla para el GPS en:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6877281

martes, 6 de mayo de 2014

Excursión a la Grieta y al Collado de la Pedriza.

Aunque con un poco de retraso, me pongo a escribir el resumen de la excursión a La Grieta y Collado de la Pedriza, que hicimos el 19 de Abril de 2014.

Llegamos al “aparcamiento” cercano al Canto del Berrueco y dejamos allí los coches, dispuestos a pasar un día tranquilo en plena naturaleza. Allí estábamos todos los aguerridos excursionistas, supervivientes natos” como decía Jaime. Fuimos 10 en total:
Montse, Dani, Inés, Jorge, Jaime, Yo, Merce, Álvaro, Sofía y María.

Empezamos por dirigirnos a la Grieta, a menos de 500 metros de dónde dejamos los coches. El día anterior compré una cuerda para bajar, por si acaso se habían llevado la que había atada a un árbol. Menos mal que tuve esa precaución: la cuerda no estaba, así que utilizamos la mía. Pensé que con 5 metros serviría, pero como el árbol para atarlo estaba un poco retirado, se quedaba un poco corta, así que optamos por la sujeción humana: uno sujetaba la cuerda que ataba al otro extremo al que descendía. La altura no era mucha, el peligro está en que al lado de la bajada hay otra caída de unos 4 metros que es mejor evitar. Así que por si acaso hay algún tropiezo, es mejor ir asegurado.

Bajamos todos. Álvaro estaba preocupado: “Pero papá…si no se queda nadie arriba...¿seguro que vamos a poder salir?” A todos les gustó mucho el sitio. Es bastante curioso, y en verano se debe de estar fresquito allí dentro, porque el sol sólo llega dentro durante unos momentos.

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Grieta 1.

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Grieta 2.

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Grieta 3.

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Grieta 4.

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María sale de la Grieta.

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Álvaro sale de la Grieta.
Después de salir nos encaminamos por la GR-10 hacia el Collado de La Pedriza. Yo recordaba el camino como sencillo, pero en realidad es un poco cansado para cualquiera, y si entre los que van hay niños de menos de 10 años, las preguntas del tipo ¿cuánto queda? ¿todo es así de empinado? etc… son inevitables.

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María y Álvaro en un alto en el camino.
Yo estaba convencido de que la subida acababa antes, y les decía todo convencido: “Ahí delante acaba la subida”. Eso pasó dos veces...al final nadie me creía. A todo esto se unía que Jaime tenía granitos en las piernas como si le hubieran picado los mosquitos, y el pobre, con el cansancio y los granitos no paraba de quejarse.
Merce, cuando quedaba poco para llegar al final de la cuesta, no podía más y se paraba a cada momento,

Por fin llegamos arriba, y la mitad del grupo quería quedarse a la sombra de una rocas. Les dije que más adelante había un sitio mejor, pero me costó que me creyeran...Al final, a regañadientes accedieron a seguir...y llegamos a un sitio mejor en donde comer.
Acabamos nuestras viandas y revisamos los alrededores.
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Arriba del todo.
Había unas vistas muy buenas del Embalse de Santillana y Manzanares el Real. Los chicos estuvieron subiendo por la rocas. María y Jaime cogieron la cuerda y estuvieron subiendo agarrados a ella. Hizo calorcito y el agua se fue acabando. Al final no quedaba casi nada, por lo que algunos decidimos llenar las cantimploras vacías con agua del río ante la mirada reticente de Merce, que como buena farmaceútica siempre está en guardia ante el ataque de bacterias malignas y desgracias intestinales. El razonamiento de Dani me pareció apropiado: “ Yo bebo agua del río ahora y así no paso sed. Si tiene alguna bacteria, ya estaré mañana en casa cagándome. Pero eso será mañana, ahora beberé lo que quiera…”. Yo hice lo mismo, junto con Álvaro y María que bebieron también pero menos, y evitamos la sed y la cagalera, porque no pasó nada de nada. Al fin y al cabo, el nacimiento del río estaba allí al lado, sin ninguna población entre medias. Era casi imposible que el agua estuviera contaminada.

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Embalse de Santillana y Manzanares el Real.
Nos pusimos en marcha para volver porque empezaban a aparecer nubes. La vuelta fue mucho más rápida pero hubo que hacerla con más cuidado, porque había un tramo en el que a la cuesta abajo se sumaba la arena del camino, por lo que los resbalones eran bastante normales. María iba atada a la cuerda delante de mí, así cuando resbalaba, yo tiraba de la cuerda y la caída se evitaba o atenuaba. En una de estas, el que se cayó fui yo y fui a parar encima de Jaime, que pasaba por detrás. El pobre no se quejó del golpe (además ya se había olvidado de las picaduras de mosquitos). Mientras tanto, allá abajo veíamos a Dani y Álvaro que estaban tumbados en una roca, esperando nuestra llegada. Merce y Montse bajaban tranquilamente apoyándose en sus bastones (ojo, no bastones de anciano, sino de excursionista).

Al final llegamos al punto más bajo del recorrido sin ninguna incidencia, donde tomamos un descanso al lado de un riachuelo. Los “intrépidos” saciamos nuestra sed con su agua mientras que los demás pasaban sed. Ya quedaba muy poco para llegar hasta los coches. En el tramo final nos cruzamos con un par de Guardias Forestales, otro de Guardias Civiles y otro de Policía Municipal. No sé si estarían buscando a alguien, pero no creo, porque no nos preguntaron nada.

Por fin llegamos al punto de partida. Cansados, pero satisfechos por el esfuerzo realizado. Seguro que nos acordaremos de esta excursión en el futuro. Sobre todo los más pequeños.

martes, 11 de febrero de 2014

Kick Off: La aventura continúa.

Hoy, por enésimo año consecutivo, he empezado una serie de dos días y medio fuera de casa. Estamos de "retiro profesional" con la empresa. Me he despedido esta mañana de mi querida esposa, he dejado a los niños en el cole, y no vuelvo hasta el jueves por la tarde.

Este año parece que la cosa está mejor organizada. Los "speakers" han cumplido religiosamente con el tiempo estipulado y por lo tanto nos ha dado tiempo a comer sin prisas y a tener un momento de descanso antes de ir a cenar, que estoy aprovechando para escribir esto. El año pasado fue una pesadilla. Todo el mundo excedía el tiempo asignado, los retrasos se acumulaban y acabábamos con más de una hora de retraso.

Además este año no han abusado (de momento, todavía queda día y medio por delante) de las expresiones tan sobadas de: proactividad, valor añadido, poner en valor, compromiso, etc... Sólo por eso, para mí ya han ganado algunos puntos.

Como casi todos los años, esta reunión coincide con nevadas y frío. Y aquí al pie de la montaña madrileña, ha estado nevando toda la mañana. Según me dicen, en Madrid ha estado lloviendo. Lo siento por mis hijos, porque siempre están suspirando por que caiga una nevada que les impida ir al cole.

Hemos tenido que venir con cuidado por la carretera, y cuando ya estábamos a punto de dejar el coche en el garaje del hotel, una cuesta arriba con un poco de nieve sobre empedrado, ha hecho que el coche se pusiese a patinar y a deslizarse, pero no como los atletas de Sochi, sino como un patinador novato. Al final no ha pasado nada, pero mis cuatro pasajeros y yo nos henos echado unas risas pensando que íbamos a tener que empujar el coche.
Vista desde la ventana de la habitación del hotel.
Dentro de dos horas iremos a cenar. Nos lleva un autobús a un sitio que desconocemos. Espero que no haya que meterse por carreteras estrechas y con curvas, porque todavía queda nieve por ahí.

Hasta otra.