domingo, 1 de marzo de 2015

Fuente de la Campanilla

Excursión hecha el día 22 de Febrero de 2015.

Llevaban los chiquillos mucho tiempo diciendo que querían ir a la nieve, y por fin les he llevado a que pisen nieve de verdad y que se hundan hasta las rodillas. Les he equipado con polainas para que no les entre nieve en las botas (yo siempre las había llamado guetres, pero al parecer casi nadie las llama así) y hemos acometido nuestra andadura hacia la Fuente de la Campanilla.
El primer embalse de la Barranca
El primer embalse de la Barranca.
Empezamos cruzando el primer embalse que hay al lado del parking para pasar al sendero que hay al otro lado. Por el sendero había algún montoncito de nieve, pero nada importante. Los chicos estaban un poco contrariados porque querían nieve en cantidad. Después de un ratito de andar, giramos a la derecha y empezamos a subir por un pinar con poca pendiente. 

Empieza a aparecer la nieve.
Allí ya empezó a verse el suelo lleno de nieve. Anduvimos un poco sobre la nieve, y cuando vimos que las botas se hundían los suficiente para que entrase nieve en ellas, nos paramos y nos pusimos los guetres.

Continuamos andando hasta una cabañita que habían construido sujetando troncos contra el tronco de un árbol. A pesar de que no estaba forrada con hojas ni follaje, y que entraba el aire por todos lados, se notaba dentro una temperatura más agradable.
Tipi alrededor de un árbol.
Desde allí continuamos hasta cruzar el arroyo de la Maliciosa. Bajaba con bastante agua y tuvimos que buscar el lugar adecuado. Después de dudar un rato entre pasar por un tronco gordo o por un puentecito hecho con tres troncos finitos, un grupo de excursionistas nos hizo señas de que dónde estaban ellos se podía cruzar bien. Nos encaminamos hacia allí con un perrete que nos seguía y que pensábamos que era del grupo de excursionsitas. Ayudaron a cruzar a Sofía, Álvaro y María y me dijero que les pasase el perro para que me fuera más fácil cruzarlo al otro lado. 
- "Pero el perro... ¿no es vuestro?"  les dije.
- "No, A ver si es del grupo de franceses que venía por detrás" me dijeron.
Así que salí de la cuenca del arroyo para que el perro me siguiera, y allí estaban sus dueños que lo estaban buscando. María me preguntaba: "¿Y si no les hubieras encontrado, nos lo habríamos llevado a casa?" La pobrecita quiere tener un animal a toda costa.

Seguimos subiendo. Ahora la inclinación es mayor y cansa más.Además en algunas zonas nos hundimos hasta 40 centímetros o más. María empieza a preguntar que cuanto falta, pero les digo que hay que seguir, que descansaremos un ratito y continuaremos.
Primer descanso después de cruzar el arroyo de la Maliciosa.
La pendiente aumenta, llegamos aun mirador muy bonito, que creo recordar que se llamaba Mirador del Peñotillo". Las vistas eran muy bonitas.
Descansando en el mirador del Peñotillo.
Vistas desde el Mirador del Peñotillo.
Detalle de la foto anterior
 Seguimos adelante. Las preguntas de "¿cuanto falta?" se hacen con mayor frecuencia. Siempre pasa lo mismo... ¡Qué impacientes son Álvaro y María!". El embalse de Navacerrada se ve al fondo. Cada vez estamos más altos.
Los montañeros con el embalse de Navacerrada a sus espaldas.
Ampliación del Embalse de Navacerrada.
Hemos subido ya tanto, que las cabras montesas son nuestras vecinas. No somos capaces de ir por donde van ellas, pero sí de subir a su misma altura.


Cabras montesas.
Mientras Sofía y María descansan un rato, Álvaro coge un carámbano de hielo que colgaba de las rocas.
El carámbano.

Descanso en las alturas.
Llegamos al punto más alto de nuestra ruta. Desde allí sólo nos queda bajar. Es un collado en el que sopla un viento enorme y frío, tanto, que no hay nieve en el suelo. Es imposible. Se la lleva el viento. Seguimos hacia abajo en busca de la fuente de la campanilla. El sendero no se ve, la nieve tapa toda la ladera que baja hacia la fuente. Nos guiamos por las marcas verdiblancas de los árboles y por el GPS. Como está todo uniforme por la nieve decidimos atajar y evitarnos la vuelta que da el sendero (que no se ve). llegamos a la fuente y allí hay unas pocas personas. Es la segunda vez que estamos allí. la primera fue hace bastantes años con los primos, y en verano. Esta vez, con las nevadas que han caído, el caño de la fuente arroja agua a borbotones. Tenemos que tener cuidado con el empedrado que hay alrededor de la fuente porque está congelado y parece una pista de patinaje.

Comemos unos cacahuetes y nos sacamos unas fotos en la fuente. Ya nos queda la parte más fácil: bajar por el camino forestal hasta el aparcamiento. Cuesta abajo por buen camino y con poca pendiente. ¡Vaya diferencia con lo que habíamos hecho!

Misión cumplida. No hay lugar al que no podamos llegar.

Descansamos un ratito y comemos unos cacahuetes.
Abandonamos la fuente y la fotografíamos según la ven los que se acercan a ella siguiendo el camino más fácil. Nosotros somos así de chulos: Vamos por el camino más complicado. El sencillo se lo dejamos libre a los más flojos.
Fuente de la Campanilla desde el camino fácil.
Ahora nos encontramos a multitud de gente que sube por dónde nosotros bajamos. Estamos un poco cansados y sólo queremos llegar a casa para comer y sentarnos calentitos. Ya de vuelta, en el coche les pregunto a los chicos: "¿Qué? ¿Hacemos otra excursión a la nieve la semana que viene?". 
Como me imaginaba, me dicen: "No. Por este año basta de nieve..."

La ruta podéis encontrarla en:














martes, 13 de enero de 2015

¡Qué bien! Me han premiado


Si. Me han premiado. Es un premio muy humilde, sin remuneración económica de ningún tipo, pero a los que somos unos pobres diablos sin pretensiones de recibir miles de visitas al día (ni siquiera al año) nos hace ilusión que alguien crea que las cosillas que escribimos no están mal.

Quiero agradecer al blog de Zarzamora http://desdemiventanilla.blogspot.com.es/ la elección, junto con otros dos, de mi blog (no me gusta la expresión "nominar", me parece demasiado grandilocuente y extendida)

A continuación paso a responder las preguntas que me propone Zarzamora.

-¿Cuándo empezaste el blog y por qué?

Empecé en 2011, y pensé orientarlo hacia la descripción de rutas en bici, ya que fue en ese año cuando retomé de nuevo las salidas en bicicleta, como cuando era más joven, sólo que ahora voy en bici de montaña, y hago menos kilómetros porque ya tengo una edad de persona mayor (50 años).
Al final ni escribo a menudo, ni salgo en bici tanto como me gustaría, y reconozco que muchas veces me da pereza ponerme al teclado y escribir algo.

En fin, que el blog se ha convertido es una especie de cuaderno en el que a veces escribo lo que se me viene a la cabeza, y otras pongo fotos de excursiones que haya hecho yo solo o en compañía.

-¿De qué entrada estás más orgulloso?
De una muy corta que se llama CONDUCTOR. No es que esté orgulloso. Es que fue una cosa muy curiosa que vi una vez.

-¿Haces alguna publicidad del blog?
No. De hecho muchos de mis hermanos no saben que existe.

-¿Crees que tu blog tendrá fecha de caducidad?
No es mi intención dejarlo, pero lo que tampoco quiero es sentirlo como una obligación. No pretendo ser ningún líder carismático de internet ni que en la tele comenten mi blog, pero reconozco que me hace mucha ilusión cuando veo que algunas entradas tienen varias visitas. 

-Cuenta alguna anécdota relacionada con el blog.
Cuando una chica dejó un comentario en una entrada que trataba sobre mi aversión a recibir felicitaciones por mi cumpleaños, no porque me importe cumplir años, que me parece bien, sino por la importancia absurda que le da la gente. Pues bien. Esta chica estaba de acuerdo conmigo. También he de decir que visité su blog y me pareció todavía más rara que yo.


Y ahora yo elijo a otros 3 blogs.

Por las curiosidades matemáticas que muestra. Es entretenido y se pueden conseguir ideas muy buenas para enseñar a los niños

Por las cosas interesantes que cuenta de los edificios y lugares antiguos de Madrid.

Y por último, pero no por ello menos importante, este blog de divulgación científica cuyo lema "Ignora lo accesorio, atesora lo esencial" representa su misma esencia. En este blog podéis encontrar temas interesantísimos y muy bien explicados (no hace falta ser Premio Nobel para leerlos y entenderlos). Los escribe un físico que da clase en un instituto y es lo mejor que he visto en internet.

Y eso es todo amigos. Hasta la próxima.

sábado, 10 de enero de 2015

Acabando las vacaciones en el Hoyo Cerrado.

El día 8 de Enero, todavía de vacaciones, mis hijos empezaban el colegio y mi mujer tenía que trabajar. Era el día perfecto para irme a dar una vuelta por la Sierra de Madrid sin necesidad de mirar el reloj ni estar pendiente de ninguna obligación doméstica y familiar.

Hacía tiempo que había leído en internet que había un sitio muy bonito en la Hoya de San Blas, que se llamaba el Hoyo Cerrado. Las fotos mostraban un pequeño circo a bastante altura, rodeado de montañas y con una salida estrecha por la que caía un arroyo. Vamos, como los lugares a los que Heidi y Pedro llevaban las cabras a pastar.

Así que busqué un track para el GPS y así poder llegar hasta allí sin perderme. Y al día siguiente, después de dejar a los chavales en el cole, me dirigí hacia entornos inexplorados...

Justo después de llegar hasta la gasolinera que hay subiendo hacia Miraflores, giré a la izquierda por un camino sin asfaltar que lleva a unas fincas rurales y a un lugar de celebraciones que se llama Jacaranda. Después de unos dos kilómetros me metí por un tramo que prohibía expresamente el paso a vehículos no autorizados, pero como era el único camino que conocía por haber pasado por allí en bici, me metí por él confiando en que nadie me detendría. Además, según había visto en mapas, se podía llegar hasta allí por un camino que partía del pueblo de Soto del Real y que no tenía prohibiciones, Así que a la vuelta volvería por allí, que me sería más fácil encontrar el camino a la inversa.

Después de sortear baches y conducir con mucho cuidado para que el coche no se golpeara los bajos, llegué a un ensanchamiento del camino en el que había tres coches aparcados. Cogí la mochila y empecé la marcha. Nada más empezar hay que atravesar una puerta de las que hay en medio de los caminos forestales para que el ganado no salga, son de esas puertas sin cerradura pero que se abren hacia dentro de la zona acotada y que tienen un muelle que las cierra. de esta forma los animales no pueden salir a pesar de no tener cerrojo de ninguna clase.

El recorrido es bastante cómodo, a excepción de un tramo que hice por una especie de cortafuegos, y que no debí tomar, porque el ahorro en distancia no fue tanto como el gasto de energía que me supuso salvar esa pendiente tan empinada. En el track de Wikiloc están las indicaciones para que no paséis por ese tramo, en caso de que queráis hacer la excursión.

Después de la estupidez de atajar por el cortafuegos, el camino se suavizó bastante. A pesar de que es en subida, la senda que se sigue es cómoda y sin piedras hasta casi llegar al Hoyo Cerrado, y con pendiente muy asequible (a cambio, claro, de hacer mucho zigzag).

Una vez en el Hoyo, las vistas son preciosas, con un riachuelo que aporta el único ruido que se puede oir junto con el de los pájaros. Es un sitio perfecto para hacer una parada y descansar. En verano no sé si el arroyo llevará agua, pero sombra si que habrá porque hay árboles. En caso de tormenta o de tener que pasar la noche allí, también hay un pequeño chamizo que parecía en bastante buen estado.

Hoyo Cerrado.
Vistas desde el Hoyo. Al fondo el Cerro de San Pedro.
Lo que más me gustó es que no había nada de basura en el suelo. Se nota que la gente cerda que no respeta la naturaleza no son capaces de alejarse mucho del coche, y no llegan hasta allí. Es un sitio estupendo para visitar en primavera con buen tiempo y para comer allí. Si además van niños, se lo pasarán en grande.

Me comí mi bocata de pollo y continué la ruta. Había tardado un poco menos de dos horas en llegar hasta allí. Al ser una ruta circular, la vuelta fue por otro camino. Normalmente intento que las rutas sean circulares porque son más divertidas si no repites el camino de ida.

Seguí por una senda que seguía la falda de las montañas que forman parte de Cuerda Larga. En este tramo las vistas también son dignas de mención. En un macizo de piedras que se ve en esta parte del camino, mirando hacia abajo es fácil ver cabras encaramadas. Yo he visto una cabra con tres cabritillos. Hasta he podido sacarles fotos.
Cabras.
La senda confluye con un camino de grava que es más incómoda de transitar. Al parecer este camino de grava se construyó para llegar hasta unas jaulas que hay para hacer seguimiento de "ungulados" es decir, de las cabras que hay por esa zona de la Sierra. La jaula que yo vi parecía abandonada. Tenía poleas para subir las puertas, pero éstas no tenían cables ni cuerdas. También había un abrevadero vacío en su interior. En el exterior de la jaula, una lona la protegía del sol para resguardar al animal que hubiese entrado allí, Estaba señalizado con carteles de "Peligro. No pasar", me imagino que sería por si entra algún excursionista pringado y se cierra la jaula con él dentro. En Wikiloc también he marcado la posición de esta jaula.
Jaula para cabras.
El camino de grava sigue para después empezar otro tramo muy cómodo entre árboles y sin piedras. Este camino acaba en una construcción de madera que al parecer se utiliza en verano para el Retén de Incendios. Desde aquí, seguí la ancha pista forestal que me llevó hasta el punto de partida, Este tramo final bordea por abajo el prado de la Hoya de San Blas, y también hay muy buenas panorámicas.
Desde la pista forestal. El embalse de Santillana al fondo.
Vista de la Hoya de San Blas.
El track lo tenéis aquí:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8611175

Y el vídeo (no es muy bueno) aquí.
http://youtu.be/Tq0cgPxURjI

viernes, 2 de enero de 2015

Acabando el año en el río Guadalix

Lo que en un principio iba a ser una excursión con sólo tres personas, se convirtió en una de diez personas y un perro. En mi afán de que mis hijos se aficionen a pasear por el campo, les propuse ir al Hervidero del río Guadalix. Como a Álvaro sólo le apetecía ir con frío y ver el Hervidero helado, escogimos el 31 de Diciembre porque la previsión era de frío.

Nos juntamos el 31 de Diciembre de 2014 en el polígono industrial El Raso de San Agustín de Guadalix, y de allí salimos andando a las 10:00. Hacía bastante frío, y los chavales (Álvaro, María y Jaime) se detuvieron nada más ver la capa de hielo del río para romperlo con palos y piedras.

Cruzando el puente de madera al lado del polígono industrial.


Rompinedo el hielo.


Más adelante, cerca del Hervidero, bajamos de nuevo al río, en un recodo muy bonito en el que hace unos años pusimos un geocache. Como el geocache se lo llevó algún desaprensivo, nos llevamos otro y lo volvimos a esconder. Espero que este dure bastante más.


Buscando un lugar para el geocache.
Después llegamos por fin al Hervidero, bajamos con cuidado por las escaleras de piedra, no tenían hielo, pero imponen respeto. Un paso en falso y puedes sufrir una caída importante. A los niños les gustó mucho. Álvaro, uno de mis sobrinos y mi cuñado ya lo conocían, pero no así el resto. Allí estuvimos un rato haciendo el "turista", y después tuvimos que sacar a los chavales casi a rastras, porque se lo estaban pasando pipa dando palos al hielo.
El Hervidero.
Los pequeños exploradores.

María posando.
Desde allí subimos hasta el comienzo del camino del Cañón del río Guadalix y anduvimos hasta las cuevas que hay al lado del camino. Cuevas que, al parecer son artificiales y creo que tenían como objetivo que el agua pasase por ellas. Al final se lo debieron pensar mejor y trazaron la canalización al lado.

María emulando a Vilma Picapiedra.
Después del paseito, cada uno se fue a su casita, a preparar la última noche del año. Esto último lo digo con ironía, porque a mí esto de las cenas conmemorativas del Fin de Año me parece una estupidez, pero en fin... tengo asumido que soy raro y tengo que tragar con las costumbres sociales.

Podéis ver el recorrido y descargar el track para GPS en: 

martes, 5 de agosto de 2014

La Pedriza. Choza Kindelán, Refugio Giner de los Ríos y el Tolmo

3 de Agosto de 2014.

Dejo el coche aparcado en una zona de parking en batería, en la misma calle. Si sigues más adelante por la calle, no podrás aparcar sino hasta llegar al final, donde hay unos restaurantes. Si vas pronto no tiene por qué haber problemas, pero a partir de las 11 en adelante, aparcar puede ser complicado.

Remonto el río por un camino por la margen izquierda. Me encuentro casi nada más empezar con un remanso que creo que fue en el que estuve con mis hermanos y unos amigos hace más de 30 años y en el que nos intoxicamos todos por beber agua de una fuente, y estuvimos dos días con cagalera. 

Sigo el curso del río y me encuentro con muchos sitios perfectos para darse un baño. No pensaba que esta parte del río fuese tan bonita. Es incluso mejor que la parte superior del río.

(1) Rio Manzanares a su paso por la garganta de la Camorza
(2) Rio Manzanares a su paso por la garganta de la Camorza

(3) Camino por la garganta de la Camorza
Es pronto, y apenas me encuentro con nadie. Al entrar en la parte de la Pedriza más interior, saliendo de la garganta de la Camorza(cerca del parking interior de la Pedriza) nos encontramos con un bar al lado del río. Al lado del bar hay un puente que cruzaremos a la vuelta desde el otro lado.

Seguimos caminando al lado del río y unos 500 metros más adelante cruzamos un arroyo que desemboca en el Manzanares (arroyo de la Dehesilla) por un puente de madera. Más adelante dejamos a nuestra derecha un lugar denominado "Los Barracones", que, como su nombre indica consiste en unos barracones que supongo que se utilizarán para algo. Justo donde la valla de Los Barracones dobla hacia la derecha, hay un cruce de caminos. Seguimos uno muy ancho indicado como "la Autopista". El nombre está muy bien puesto. Es un camino ancho y muy cómodo que remonta el arroyo de la Dehesilla por la margen derecha. Estoy atento al GPS porque siguiendo por este camino hay que desviarse a la izquierda unos metros para llegar a la Choza Kindelán. Al llegar al punto concreto se intuye una senda que sube por la ladera. La senda es un poco confusa y me desvío un poco. 

No veo ninguna choza. Vuelvo a mirar el GPS y me indica que estoy al lado. Me subo a una roca y allí está: justo al otro lado de la roca a la que me he subido. La casita tiene como techo una gran roca que sobresale y a la que le han puesto una pared de rocas muy bien puestas con su apertura a modo de ventana y su apertura para entrar. Ni la ventana ni la puerta tienen cerramientos, sólo una especie de mantas para evitar que pase el frío. La choza está limpia, hay unos vasitos de plástico en su envase, sin usar, y unas pocas velas. El suelo tiene unas lonas plastificadas para poder tumbarse con un saco de dormir, y hay restos de un pequeño fuego. A la entrada de la choza hay una sillita de metal de las que había en las terrazas de la casa de campo hace años.
(4) Choza Kindelán
Me sorprendió lo bien conservado y lo limpio que estaba. Se podría dormir allí sin problemas en cualquier momento. Se nota que este es uno de los lugares desconocidos por la gente guarra y sin conciencia que ensucia todo lo que toca.

Bajé de la Choza Kindelán y continué por el camino remontando el arroyo. Quería ver también la Charca Kindelán que por las fotos que había visto debía de ser un sitio muy bonito. No sé si yo tenía las coordenadas mal, o que el arroyo llevaba poca agua por allí, pero el caso es que no vi nada que se pareciese ni remotamente a las fotos bucólicas que había visto. Retomé el camino y seguí adelante.

Continuando poco más de 1 km. por el camino llegamos a un sitio que al parecer se llama el "Llano de la Peluca" por lo que he visto en los mapas. Allí hay un puente que cruza el arroyo y desde allí puede verse a tiro de piedra el refugio Giner de los Ríos. En este punto pregunté a un señor que iba con su nieta si quedaba muy lejos el Tolmo. Me dijo que estaba muy cerca, así que cogí el sendero que me llevaría hasta allí.
(5) El Tolmo
(6) El Tolmo desde otra perspectiva
(7) Vista desde el Tolmo
Había visto rocas grandes, incluso más grandes que el Tolmo, pero esa piedra enorme allí, en medio, sin otras rocas, te plantea la pregunta de cómo llegó hasta allí. Me imagino que sería consecuencia de un desprendimiento hace miles de años. Me hubiera gustado ver esa mole rodando ladera a bajo hasta llegar donde está ahora. Eché un vistazo a la roca y al entorno, saqué unas fotos y comencé el viaje de vuelta. Para que fuera más entretenido decidí volver siguiendo el cauce del arroyo por el otro lado.

Me acerqué al refugio Giner de los Ríos y vi que estaba cerrado a cal y canto. Me imagino que en invierno lo abrirán, porque si ahora en verano estuviera abierto seguro que enseguida lo llenaba la gente de mierda. Me acerqué a la senda que descendía siguiendo el río, esta vez por la margen izquierda. Creo que no cogí el camino bueno, porque en varios sitios se perdía la senda. Al final la senda se marcaba claramente con un suelo con muchas piedras, en ocasiones con suelo bastante irregular, pero en general cómoda. Se podían ver algunas pozas perfectas para el baño, algunas incluso con "ducha".

(8) Pequeña poza con "ducha" en el arroyo de la Dehesilla
Al llegar al puente por el que ya había pasado anteriormente, volví a cruzarlo y me dirigí hacia el aparcamiento de Canto Cochino. Desde el parking seguí el camino al lado del río hasta llegar al puente que está al lado del bar y continué por el mismo camino que hice a la ida. Ahora el río Manzanadres estaba lleno de gente que había ido a pasar el día. Me crucé con una familia que me sorprendió: según me acercaba a ellos se oía más una música que debía ser reggeton o como se llame. Al pasar junto al padre, me di cuenta de que la música salía de dentro de su mochila. No pude más que pensar que cómo se puede ser tan imbécil de ir al campo y llevarse el ruido puesto.

Continué hasta El Tranco. Allí ya había tantos coches que no cabía ni uno más. Como hasta el Tranco llegan las calles de Manzanares, en vez de volver al lado del río por el camino que ya había recorrido, fui por la calle porque me apetecía llegar cuanto antes a casa.

En resumen: excursión sencilla y con muy poco desnivel y bonitos parajes.

Podéis ver la ruta y descargarla para GPS en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7457212



domingo, 18 de mayo de 2014

Las Cárcavas de Alpedrete de la Sierra

15 de Mayo de 2014.


Hoy hemos hecho mi hermana y yo una pequeña excursión a las Cárcavas de Alpedrete de la Sierra y alrededores. Hemos dejado el coche en el parking que hay muy cerca del Pontón de la Oliva y hemos empezado el paseo.

Primero hemos subido a la presa, que se construyó en 1851 y que posteriormente se dejó de utilizar porque había filtraciones de agua. A las 9:30 ya empezaban a llegar los escaladores a las paredes de roca que bordean la presa. Algunos estaban ya en plena acción colgados de la pared.

Nos hemos puesto en camino hacia las Cárcavas. Nuestro destino no era el interior, sino el exterior, así que hemos subido hasta el borde y lo hemos rodeado. Las vistas eran muy buenas.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cárcavas
Había torres de roca arenisca y pasillos entre ellas. Era un paisaje totalmente diferente a los que estamos acostumbrados. Rodeando el “hoyo” donde están las cárcavas había montones de jaras en flor y otras flores de las que no me acuerdo del nombre. La subida hasta el borde superior de las Cárcavas se puede hacer sin problemas, aunque es empinado. No es recomendable ir en los meses de verano, porque no hay sombras.

En el enlace siguiente tenéis un pequeño vídeo de las cárcavas:
https://www.youtube.com/watch?v=hoq3ejaXtMY
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cárcavas
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Jaras
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Torre en las Cárcavas
Una vez hechas las fotos de rigor, proseguimos el camino que nos lleva hasta Alpedrete de la Sierra. Un camino ancho y sin dificultad, bastante horizontal, y rodeado de jaras y las otras flores de las que no recuerdo el nombre.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Camino a Alpedrete de la Sierra.
Después de una subida muy corta, aparece ante nosotros un pueblo como los de antes. Lo primero que aparece son unas casas muy viejas y abandonadas, pero según avanzas unos metros aparece el pueblo habitado.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Alpedrete de la Sierra.
Bajamos directamente al pueblo por un sendero en vez de seguir la carreterita que también lleva a él y nos encontramos con una serie de cuevas abandonadas, dispuestas en fila y cada una con una puerta, muchas de las cuales estaban rotas.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cuevas/bodegas abandonadas en Alpedrete de la Sierra.
Dentro de algunas de las cuevas todavía había unas tinajas muy grandes vacías. En otras ya se habían encargado algunos indeseables de llenarlas de basura (sillones viejos, colchones rotos, etc…). Exteriormente era una imagen muy pintoresca. Nos encontramos con un lugareño que nos estuvo contando que las cuevas (bodegas) llevan allí desde siempre. Tal vez desde hace 200 o más años. Vistas así, en fila parecen casas de hobbits.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Cuevas/bodegas. Hobbiton.
Seguimos nuestro camino por una pista forestal en muy buen estado que pasaba al lado de la iglesia y cementerio del pueblo, y luego se adentraba en el monte.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Ermita y cementario de Alpedrete de la Sierra
Al llegar a un punto determinado abandonamos la pista y cogimos una senda por la ladera de la montaña. Por el camino se cruzó un lagarto de medio metro que saltó de un lado al otro del camino y desapareció. También hizo su aparición un sapo que debía de venir del río que había más abajo. Un par de águilas sobrevolaban el valle al fondo. Nosotros seguíamos andando con tranquilidad y de forma relajada, ya que el camino seguía siendo bastante llano.
El tramo final de la senda era más empinado, y llevaba  a la pista forestal que unos pocos kilómetros más tarde nos dejaría de nuevo en el Pontón de la Oliva.


Al poco tiempo de tomar esta pista, a la derecha hay dos torres de roca entre las cuales se ve abajo el río. El paisaje es de postal.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
El río Lozoya entre dos rocas.
Continuamos por la pista hasta llegar a la presa del Pontón de la Oliva. Allí nos remojamos los pies en el agua y luego cogimos el coche de vuelta hacia Madrid.
Las Cárcavas y Alpedrete de la Sierra. 15-5-2014
Casi hemos llegado al final. Nos refrescamos los pies al pie del Pontón de laOliva.
Podéis ver la ruta y descargarla para el GPS en:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6877281

martes, 6 de mayo de 2014

Excursión a la Grieta y al Collado de la Pedriza.

Aunque con un poco de retraso, me pongo a escribir el resumen de la excursión a La Grieta y Collado de la Pedriza, que hicimos el 19 de Abril de 2014.

Llegamos al “aparcamiento” cercano al Canto del Berrueco y dejamos allí los coches, dispuestos a pasar un día tranquilo en plena naturaleza. Allí estábamos todos los aguerridos excursionistas, supervivientes natos” como decía Jaime. Fuimos 10 en total:
Montse, Dani, Inés, Jorge, Jaime, Yo, Merce, Álvaro, Sofía y María.

Empezamos por dirigirnos a la Grieta, a menos de 500 metros de dónde dejamos los coches. El día anterior compré una cuerda para bajar, por si acaso se habían llevado la que había atada a un árbol. Menos mal que tuve esa precaución: la cuerda no estaba, así que utilizamos la mía. Pensé que con 5 metros serviría, pero como el árbol para atarlo estaba un poco retirado, se quedaba un poco corta, así que optamos por la sujeción humana: uno sujetaba la cuerda que ataba al otro extremo al que descendía. La altura no era mucha, el peligro está en que al lado de la bajada hay otra caída de unos 4 metros que es mejor evitar. Así que por si acaso hay algún tropiezo, es mejor ir asegurado.

Bajamos todos. Álvaro estaba preocupado: “Pero papá…si no se queda nadie arriba...¿seguro que vamos a poder salir?” A todos les gustó mucho el sitio. Es bastante curioso, y en verano se debe de estar fresquito allí dentro, porque el sol sólo llega dentro durante unos momentos.

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Grieta 1.

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Grieta 2.

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Grieta 3.

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Grieta 4.

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María sale de la Grieta.

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Álvaro sale de la Grieta.
Después de salir nos encaminamos por la GR-10 hacia el Collado de La Pedriza. Yo recordaba el camino como sencillo, pero en realidad es un poco cansado para cualquiera, y si entre los que van hay niños de menos de 10 años, las preguntas del tipo ¿cuánto queda? ¿todo es así de empinado? etc… son inevitables.

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María y Álvaro en un alto en el camino.
Yo estaba convencido de que la subida acababa antes, y les decía todo convencido: “Ahí delante acaba la subida”. Eso pasó dos veces...al final nadie me creía. A todo esto se unía que Jaime tenía granitos en las piernas como si le hubieran picado los mosquitos, y el pobre, con el cansancio y los granitos no paraba de quejarse.
Merce, cuando quedaba poco para llegar al final de la cuesta, no podía más y se paraba a cada momento,

Por fin llegamos arriba, y la mitad del grupo quería quedarse a la sombra de una rocas. Les dije que más adelante había un sitio mejor, pero me costó que me creyeran...Al final, a regañadientes accedieron a seguir...y llegamos a un sitio mejor en donde comer.
Acabamos nuestras viandas y revisamos los alrededores.
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Arriba del todo.
Había unas vistas muy buenas del Embalse de Santillana y Manzanares el Real. Los chicos estuvieron subiendo por la rocas. María y Jaime cogieron la cuerda y estuvieron subiendo agarrados a ella. Hizo calorcito y el agua se fue acabando. Al final no quedaba casi nada, por lo que algunos decidimos llenar las cantimploras vacías con agua del río ante la mirada reticente de Merce, que como buena farmaceútica siempre está en guardia ante el ataque de bacterias malignas y desgracias intestinales. El razonamiento de Dani me pareció apropiado: “ Yo bebo agua del río ahora y así no paso sed. Si tiene alguna bacteria, ya estaré mañana en casa cagándome. Pero eso será mañana, ahora beberé lo que quiera…”. Yo hice lo mismo, junto con Álvaro y María que bebieron también pero menos, y evitamos la sed y la cagalera, porque no pasó nada de nada. Al fin y al cabo, el nacimiento del río estaba allí al lado, sin ninguna población entre medias. Era casi imposible que el agua estuviera contaminada.

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Embalse de Santillana y Manzanares el Real.
Nos pusimos en marcha para volver porque empezaban a aparecer nubes. La vuelta fue mucho más rápida pero hubo que hacerla con más cuidado, porque había un tramo en el que a la cuesta abajo se sumaba la arena del camino, por lo que los resbalones eran bastante normales. María iba atada a la cuerda delante de mí, así cuando resbalaba, yo tiraba de la cuerda y la caída se evitaba o atenuaba. En una de estas, el que se cayó fui yo y fui a parar encima de Jaime, que pasaba por detrás. El pobre no se quejó del golpe (además ya se había olvidado de las picaduras de mosquitos). Mientras tanto, allá abajo veíamos a Dani y Álvaro que estaban tumbados en una roca, esperando nuestra llegada. Merce y Montse bajaban tranquilamente apoyándose en sus bastones (ojo, no bastones de anciano, sino de excursionista).

Al final llegamos al punto más bajo del recorrido sin ninguna incidencia, donde tomamos un descanso al lado de un riachuelo. Los “intrépidos” saciamos nuestra sed con su agua mientras que los demás pasaban sed. Ya quedaba muy poco para llegar hasta los coches. En el tramo final nos cruzamos con un par de Guardias Forestales, otro de Guardias Civiles y otro de Policía Municipal. No sé si estarían buscando a alguien, pero no creo, porque no nos preguntaron nada.

Por fin llegamos al punto de partida. Cansados, pero satisfechos por el esfuerzo realizado. Seguro que nos acordaremos de esta excursión en el futuro. Sobre todo los más pequeños.