miércoles, 24 de agosto de 2011

Sólo

Ayer disfruté de una experiencia cuasi mística que hacía tiempo que no vivía: Me fui a la piscina sólo y luego estuve leyendo una novela tan ricamente.

Podría parecer una tontería, pero no lo es. Siempre que bajo a la piscina lo hago con mis hijos (de 12, 9 y 6 años) y a veces con mi señora esposa. Me lo paso muy bien con ellos, pero es imposible estar tranquilamente sentado o tumbado leyendo...

- Papá métete al agua conmigo.
- ¡Mira cómo me tiro!
- Papá quítate de mi toalla.
- Tengo sed.
-¡ Álvaro no me deja sentarme en la hamaca! ¡Buaaa!

... y así un largo etcétera.

Así que ayer, después de un bañito, cogí mi toalla, me senté y me puse a leer tranquilamente sabiendo que mis retoños estaban junto con su madre en casa de los abuelos.

No entiendo cómo puede haber gente que siempre esté pendiente de los amigos y no sepa estar sólo. Es una de las mejores sensaciones que pueden vivirse. Por supuesto siempre en su justa medida, reconozco que no me gustaría vivir sólo, pero la soledad dosificada es perfecta.

De todas formas lo mio debe de ser patológico, ya que cada poco tiempo miraba hacia la terraza para ver si ya habían llegado los niños a casa y subir yo. No sé por qué me veía obligado a subir a casa en cuanto llegasen los niños. ¿Por qué a veces uno se siente mal por el sólo hecho de estar pasándoselo bien? Que sentimiento de culpa más estúpido...

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