viernes, 6 de mayo de 2011

Cómo pasa el tiempo...

Hoy he recibido una llamada telefónica que me ha llevado a tiempos pasados. Se trataba de mi amigo Carlos, 20 años mayor que yo y al que hace tiempo que le perdí la pista.

Nos conocimos pedaleando en la carretera de Colmenar Viejo alrededor del año 1983. Nos volvimos a encontrar más tarde en el Puerto de la Morcuera, y a partir de ahí solíamos salir a pedalear los sábados. Hacíamos grandes distancias que no bajaban de los 100 km. y acabábamos hechos papilla. Yo creo que fue el pasar tantos buenos momentos, y también momentos de cansancio juntos lo que hizo que creciese una amistad que hoy, 28 años después, nos ha permitido estar hablando durante media hora como si no hubiese pasado el tiempo.

Pero el tiempo ha pasado, ya no tenemos la resistencia de antes, ni los años. Pero a pesar de todo, lo peor que se puede hacer es lamentarse. Ha quedado una buena amistad, y cuando nos veamos, esta vez en persona, recordaremos los viejos tiempos, pero no con tristeza, sino con la alegría de ser conscientes de lo bien que los aprovechamos entonces.

Me paro a pensar en los chavales de hoy, y veo que en la mayoría de los casos no son capaces de sentarse tranquilamente a mantener una conversación, o a hacer algo que no sea estar con la Play Station o enviando mensajitos chorras por el móvil. Mucho menos salir al campo o la montaña y cansarse un rato... No creo que ellos, en el futuro, reciban una llamada de alguien a quien hace años que no ven, y puedan mantener una conversación.

Ellos se lo pierden.

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