miércoles, 9 de enero de 2013

Riñones pedregosos

El penúltimo día del año sentí como un objeto viajaba por mi interior dirigiéndose hacia la salida que tenía más próxima. No eran residuos alimenticios viajando por el intestino grueso, sino una piedra procedente del riñón que se dirigía hacia el exterior de la uretra.

El susodicho objeto se quedó a mitad de camino de la meada, al quedarme ya sin líquido para empujarlo. Así pasé un rato, con la esperanza de obtener en la próxima micción un recuerdo de mi interior. Pasaron unas dos horas durante las cuales estuve ingiriendo líquido para impulsar el proyectil.

Cuando ya se acercaba el momento, pensé en el señor Justino, una persona a la que nunca conocí, pero que según mi tía María, cuando intuía que algo iba a salir debido a sus problemas renales, ponía un colador entre él y el retrete para cazar el meteorito. Lo del colador lo desestimé para no tener luego que tirarlo a la basura (ya sé que podría lavarlo, pero me daba un poco de repelús), así que cogí un anticuado orinal y me dispuse a sacar el misterio a la luz.

Salió en seguida. Bastante grandecito (algo más de 5mm.), como podéis ver en la foto adjunta.

1 comentario:

  1. ¡Qué doloroso! ¿Salió sangre? A ver si quitas lo de escribir las letras distorsionadas para que quede reflejado el comentario, que fallo muchísimo. A pesar de tener las gafas puestas.

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